Potenciar la localidad de Lonquen y sus alrededores como zona turística del Limón y productos afines, para contribuir al desarrollo social, económico y cultural de sus habitantes, impulsando iniciativas enmarcadas de un ecosistema turístico colaborativo.
Visión
Lonquén como referente agro turístico del sur de Santiago, siendo reconocido como un lugar fresco e innovador, donde la voluntad humana y un fruto noble se juntaron para lograr una evolución sin precedentes en la vida de sus ciudadanos.
Emporio futuro
Emporio actual
Nuestra Historia
Lonquén y el Cerrito Sorrento fueron parte de la Hacienda Calera de Tango, que adquirió la Familia Ruiz Tagle en 1783. Diversos personajes pasaron por estas tierras, entre ellos, hay registros de Mary Graham, Mariano Osorio y Don José de San Martin.
Durante el Siglo XX las diversas divisiones del Fundo Sorrento, de las cuales la más importante es la Reforma Agraria de 1960, lo llevaron a desaparecer, permaneciendo el nombre Sorrento como un elemento identitario en Lonquen.
Uno de los herederos de la Hacienda fue Don Francisco Ruiz Tagle (1790- 1860), quien fuera Presidente de Chile en forma provisoria en 1830. A principios del siglo XX, el nieto emprende un viaje a Italia, en el que se fascina con el pueblo Sorrento. Sus maravillosos paisajes, la laboriosidad de su gente y el gusto por el limón, hacen que, a su regreso a Chile, bautice con el nombre Sorrento a uno de sus Fundos y al Cerrito Lonquen.
En el año 2015, la actual dueña del Cerrito Sorrento y creadora de la Fundación Sorrento de Lonquen, Patricia Conrads Ruiz Tagle, inicio un trabajo de búsqueda de una actividad que permitiese contribuir al desarrollo de la localidad de Lonquen y sustentar de forma armónica el Cerrito. A través de entrevistas y acciones de rescate patrimonial, se valoró la identidad rural de la localidad y se propuso fomentar una actividad turística acorde a la misma. Fue entonces cuando se recordó el pueblo italiano de Sorrento y como sus habitantes, trabajando colaborativamente, asociando al limón, lo convirtieron en un polo turístico.
A lo largo de los años, la Fundación Sorrento de Lonquen ha desarrollado acciones tendientes a potenciar la localidad como zona turística del limón y así contribuir a su desarrollo económico, social y cultural.